sábado, 26 de octubre de 2013

I Ultra Trail Gran Vuelta Valle del Genal

No pudo ser, después de 100 kilómetros y poco más de 21 horas mi rodilla dijo basta. La bajada de Gaucín al Molino del Capitán pudo conmigo. 

A primera vista parece que me fui con desilusión del valle del Genal, pero nada más lejos de la realidad. Durante la prueba tuve todo tipo de sensaciones. Desde comerme al mundo, hasta que era devorado por los múltiples barrancos que se tuvieron que bajar y evidentemente subir, innumerables veces. 

La salida fue increíble, con fuegos artificiales y una pequeña lluvia que sería nuestra compañera durante gran parte de la prueba.


Los puntos de avituallamientos fueron de los más variopintos. Todos con un denominador común, el cariño con el que eramos recibidos. Algunos con pancartas, otros con aplausos y vítores o incluso con los peques del pueblo que nos recibían a la entrada del mismo y nos hacían mas llevadera la travesía por las calles hasta el ansiado avituallamiento o inclusive las mayores del pueblo de Benalauría que nos daban charla y ánimos mientras nos tomábamos un caldito caliente.


De la organización poco tengo que contar. El balizamiento fue perfecto. En los avituallamientos se nos suministró lo que se nos había indicado. El detalle del vaso, una gran idea.. 

Para terminar, ya solo queda hablar del Valle del Genal. De esos parajes tan maravillosos por los que pasamos. Esas blancas aldeas, menos el azulado pueblo pitufo (Juzcar). Que nos recibieron con los brazos abiertos. El gran arco iris en el cielo, justo después de la última lluvia y la media luna junto con las miles de estrellas que nos hicieron compañía por la noche, consiguieron que esta gran vuelta fuese una experiencia insuperable.








 



Después de estas fotos, poco más queda por contar. Solo que a pesar de mi abandono, esta prueba me ha permitido conocer un hermoso valle, totalmente desconocido para mi y aunque parezca increíble al fin de semana siguiente volví con mi mujer para seguir saboreando estos bonitos parajes.

sábado, 19 de octubre de 2013

Conil fishing port - Roche river and Roche cliffs.

This story is about an easy and amazing familiar route in which could be watched some animals such as tiny crabs in the shores of the river, elusive small lizards hiding in the rocks and white seagulls flying over us. Besides, we could enjoyed the sound of the waves battering the cliff as well as the whispering of our steps.

The route starts in front of the small bar situated out of the harbour. At this point, the car is parked and it follows the path drives us toward the river. 


At the end of the dirt track, we must cross over the road and take the tiny path on the right side of the river.



With the low tide, it is possible to see a lot of tiny crabs running on the mud and hiding when they hear any sound.


The quality of the picture is slightly bad but if you have a bit of imagination, you will be able to see the crabs.

A old boat stranded.


After one kilometer, the path takes us away from the river and leads to a narrow corridor flanked by mulberry trees.



 Bit by bit, the corridor becomes wider and we bump into great pine trees.

From this spot on, the views change radically. The pine area goes as far as we can see.


It is easy to see people ride horses in these spots. Personally, I think that it is a perfect place to learn how to ride a horse.


The quiet residential area Roche starts to glimpse which means that the cliffs get closer. It is already possible to hear the sea breeze.

Sooner than later, the cliffs are reached.


A few tiny coves shape the litoral which compete with each other in beauty.




Without realizing it, the cliffs have finished and the lighthouse has come.


A narrow passage leads us to the anchors of the trap in order to fish red tuna.



These anchor are use to making the trap to fish the red tuna. The trap is usually set in May when the red tuna goes to Mediterranean sea to breed. 


With the high tide, a stream of salt water enters the river, by this way, the landscape is totally different than when the trek started.



And so the excursion is over.

In my humble opinion, this path is perfect for children to try out trekking.

sábado, 12 de octubre de 2013

III Marcha Cueva del Gato

Esta historia empieza por el final. Con Yolanda, la mujer que más quiero, llegando a meta después de mas de cuarenta y tres kilómetros y poco más de diez horas, que se dice pronto.


Pasó el arco de meta con las caderas bastante doloridas, el cuerpo casi sin fuerza pero con pequeñas lágrimas en los ojos por no haberse dejado doblegar por este nuevo reto. Con esta, ya ha pasado la línea de meta en tres ocasiones en lo que va de año. IX Homenaje a la Legión, 26 kilómetros,  III Ruta Nocturna de Montejaque, 39 kilómetros y ahora 43 kilómetros. 

El relato de este nuevo reto esta dedicado a mi mujer, que en un año ha ido perdiendo poco a poco la cabeza en la montaña y como me despiste la veo terminando el Ultra Trail Sierra del Bandolero antes que yo.

Rebobinando, son las nueve de la mañana y nos encontramos ante un nuevo reto. En una estrecha calle de Benaoján, se agolpan más de 500 amantes de la naturaleza, los GPS se disputan la señal satélite para pillar conexión, los nervios están a flor de piél y con puntualidad castrense se da el chupinazo de salida.


Los primeros metros son por la bonita villa de Benaoján, el pelotón se estira poco a poco.


Pronto se abandona el pueblo, lo que no implica que se termine la cuesta. Por delante tenemos una subida de casi seis kilómetros.



Foto dedicada al reportero más dicharachero de la montaña, Cai.Man.


Debido a la pendiente, a veces más que caminar andamos a gatas.


Al fondo se puede vislumbrar el collado que se debe coronar.


Cuando se echa la mirada hacia atrás se da uno cuenta de todo lo que se ha andado.


El collado ya casi se huele.


Bueno, no mucho.


Pero al final se coronó. Después de poco más de seis kilómetros, el primer objetivo se había conseguido.


Ahora tocaba un poco de tranquilidad por los Llanos de Libar.

 

Al fondo se puede ver el ganado campando a sus anchas.




La tranquilidad no dura mucho ya que de nuevo el sendero pica hacia arriba.



 Por fin se terminó la subida.


Ahora toca una larga bajada hasta Cortes de la Frontera. En el horizonte tenemos nuestro siguiente objetivo, Cortes de la Fontera.


En la bajada, mi señora intenta dejarme atrás y decir trotar un poco.



A la salida del pueblo nos encontramos con la Casa de Piedra. Curiosa vivienda que ha sido excavada en una piedra. 


Después de cruzar el río Guadiaro ya se ha pasado el ecuador de la prueba. La meta esta más cerca que la salida. A nuestra espalda se deja la villa de Cortes.


Pronto se llega a la ribera del río. 



Mirando el perfil a partir de aquí parece que hay un respiro. Rápidamente uno se da cuenta de lo equivocado que esta. Hasta la Cueva del Gato tenemos por delante unos cuantos kilómetros rompe-piernas. 






Pero finalmente se llega a la famosa casa de la Torre. Archiconocida  por todos los cientouneros.


Tras la misma se llega a la formación geológica que da nombre a la prueba, la Cueva del Gato.


Ya solo quedaba un último y pequeño gran esfuerzo. Una corta y dura subida antes de ver la ansiada meta.


  Ronda al fondo.


Últimos metros de subida.




Y al fondo la blanca villa de Benaoján.


El objetivo está casi conseguido, ya solo resta una pequeña bajada y disfrutar de los últimos metros.

De nuevo otra vez juntos terminábamos una prueba.